Flamin´Hot, descubre el origen de uno de los snacks picantes más consumidos.

ÍNDICE
  • 1. Introducción
  • 2.  Breve historia de Frito-Lay
  • 3. Historia de Flamin' Hot, la película.
  • 4. Verdadera historia de Flamin' Hot. 

Entrar en una multinacional como Pepco y descubrir un stand de los productos picantes más populares de Estados Unidos Flamin’ Hot, lanzados al mercado hace tres décadas, nos inspiró a escribir este artículo.  

La corresponsal de eater.com, Jaya Saxena atribuye la popularidad de su sabor al arraigado gusto que tienen por el picante. Especialmente, en la comunidad latina, que ha desempeñado un papel clave desde los años noventa. 

Con el objetivo de capturar esta parte significativa del mercado, que hoy en día genera al año US$2,8 billones, empresas como Frito-Lay comenzaron a diseñar productos picantes para satisfacer la creciente demanda. Y hoy en día, 30 años más tarde, ninguna marca de Frito-Lay ha quedado fuera de la influencia de Flamin’ Hot. 

2.  Breve historia de Frito-Lay

En la actualidad, Frito-Lay forma parte de la empresa multinacional PepsiCo,  la cual se formó en 1965 tras la fusión entre Pepsi-Cola Company y Frito-Lay. Esta fusión les permitió expandirse por el mundo gracias a la extensa red de distribución en 108 países que poseía Pepsi-Cola. Además, trajo consigo otras oportunidades, como la ampliación del número de productos que ofrecían: Doritos, Funyuns, Munchos.

Cuatro años antes, en 1961 Frito-Lay experimentó la primera gran fusión entre The Frito Company, fundada por Elmer Dollín, y The Lay Company, dirigida por Herman W. Lay

Gracias a esta unión, la empresa aumentó los ingresos anuales a $127 millones, vendiendo cuatro marcas principales del momento: Fritos, Lay’s, Cheetos y Ruffles.

Es difícil de creer, pero este imperio de snacks tuvo humildes orígenes. Tanto Fritos como Lays, surgieron en la década de los años treinta, en un contexto marcado por las secuelas de dos guerras mundiales, la gran depresión y el auge de la radio y los medios de comunicación. 

A pesar de que a principios de la década de 1930 la industria estadounidense de snacks, especialmente salados, aún estaba en sus inicios, estos dos emprendedores, Charles E. Doolin y Herman W. Lay, vislumbraron una oportunidad.

Charles E. Doolin, buscando un producto adecuado para su incipiente negocio de helados y frituras caseras, adquirió por 100 dólares a Gustavo Olguín.

Propietario de un restaurante mexicano-estadounidense en San Antonio, donde Doolin había trabajado como cocinero, una receta de frituras a base de maíz.

Además de la receta, obtuvo 19 puntos de venta y la máquina necesaria para elaborar estas frituras.

Después, al no disponer de fondos para pagar a los empleados, estableció el negocio en la cocina de su madre. Con la colaboración de ella y su hermano Earl, comenzaron a fabricar los primeros Fritos que se vendían en bolsas de 5 centavos. 

Por otro lado, Herman W. Lay fue un emprendedor innato.

A la edad de 11 años comenzó a vender latas de Pepsi-Cola en el patio delantero de su casa y 45 años más tarde se convirtió en el presidente de PepsiCo.

En 1932, Herman fue contratado como vendedor para Barrett Food Products Company en Atlanta, un fabricante de patatas fritas. Ese mismo año, tomó prestados 100 dólares y fundó H.W. Lay Distributing Company para distribuir patatas fritas de Barrett desde Atlanta hasta Nashville, Tennessee, utilizando su Ford.

Contrató a su primer vendedor en 1934 y tres años más tarde contaba con 25 empleados. Seis años después, compró las plantas de fabricación de Barrett en Atlanta y Memphis y posteriormente adquirió otras plantas de Barrett.

En 1944 se cambió el nombre de patatas fritas a Lay’s Potato Chips.

3. Historia de Flamin’ Hot, la película

En 2023 se estrenó “Flamin’ Hot: El sabor que cambió la historia“, la película debut dirigida por Eva Longoria.

La trama,  repleta de innovación, trabajo arduo, superación, esperanza  y triunfo, se basa en la historia de Richard Montañez, un empresario de origen latino. Además, un orador motivacional y autor de dos libros que giran en torno a su éxito como inventor de los Flamin’ Hot Cheetos.

Todo comienza cuando el protagonista, Richard Montañez, decide dejar atrás los negocios turbios, motivado por el nacimiento de su hijo. Por medio de un contacto, logra conseguir un trabajo como conserje de planta en la fábrica de Frito-Lay.

En medio de una crisis empresarial que lleva a Frito-Lay a despedir a algunos trabajadores, Richard observa el gusto de su hijo mayor por el picante y concibe la idea de salvar la empresa introduciendo este sabor en el mercado latino.

Convence a sus compañeros de la fábrica para llevarse Cheetos a casa para experimentar. Junto con su esposa Judy, comienzan a probar en su cocina hasta lograr los Cheetos picantes perfectos.

Una vez listo el producto, Richard comunica a Roger Enrico, el director de Frito-Lay, presentarle su invento. A pesar de enfrentarse a diversas adversidades, los Flamin’ Hot Cheetos triunfan en el mercado latino y Richard es ascendido a director de marketing multicultural.

A pesar de que la historia contada por Richard Montañez desde hace dos décadas lo presenta como el inventor del nombre y concepto Flamin’ Hot, la veracidad de esta narrativa fue cuestionada por un artículo de Los Angeles Times en 2021 tras la investigación interna de Frito-Lay.

En 2018, Lynne Greenfeld vió por primera vez en un blog como Montañez se estaba atribuyendo el mérito de Flamin’ Hot.

Ella contacto con la companía al ser la responsable en Frito-Lay del proyecto Flamin’ Hot Cheetos en la sede de la compañía en Texas desde 1989.  

Tras la investigación, la compañía comunicó al periódico lo siguiente: “Valoramos las muchas contribuciones de Richard a nuestra empresa, especialmente sus conocimientos sobre los consumidores hispanos, pero no le otorgamos crédito a él por la creación de Flamin’ Hot Cheetos ni de ningún producto Flamin’ Hot”.

Sin embargo, según el artículo, la historia de Montañez se basa en algunos hechos reales. Ascendió desde un puesto básico hasta convertirse en el ejecutivo de marketing en Frito-Lay.

También participó en el desarrollo de nuevos productos como Flamin’ Hot Popcorn y se destacó su profunda involucración en el lanzamiento del snack Sabrositas en 1994.

4. Verdadera historia de Flamin’ Hot. 

Los años 80 fueron despiadados para el sector alimentario y PepsiCo estaba librando una guerra de marketing en muchos frentes.  A pesar de que Frito-Lay lideraba el mercado de los snacks salados durante décadas, la empresa nacional Anheuser-Busch comenzó a introducir sus productos de picoteo en el mercado, ganando popularidad con Eagle Snacks .

Por otro lado, Fred Lindsay, miembro de la compañía que trabajaba en el departamento de ventas en Chicago y la región de los Grandes Lagos, notó que los productos picantes que se vendían en las tiendas de las esquinas y las gasolineras estaban desapareciendo de los estantes.

Así que comenzó a informar al departamento de marketing sobre el éxito de los snacks picantes, brindándole a la empresa el impulso necesario para crear la línea de productos picantes.

En 1989, Frito-Lay contrató a una empleada junior recién graduada en administración y dirección de empresas llamada Lynne Greenfeld. Su tarea consistía en desarrollar la marca.

Durante meses, Greenfeld recorrió pequeñas tiendas en Chicago, Detroit y Houston para comprender las necesidades de los consumidores.

Trabajó con un equipo de profesionales en las oficinas corporativas de Frito-Lay en Texas con el objetivo de diseñar productos que compitiesen con los aperitivos picantes que se vendían en las ciudades del medio oeste.

También fue ella quien ideó el nombre Flamin’ Hot.

Un año más tarde, en agosto de 1990, los tres productos de Flamin’ Hot (Fritos, Cheetos y Lays) llegaron a pequeñas tiendas en Chicago, Detroit, Cleveland y Houston.

Estos mercados de prueba demostraron que el enfoque era correcto y Flamin’ Hot Cheetos y Lays se lanzaron en todo el país a principios de 1992 creciendo gradualmente hasta convertirse en un éxito.

Según el registro de la empresa, el sabor picante fue desarrollado por el proveedor de condimentos McCormick, y se enviaron muestras iniciales el 15 de diciembre de 1989.

Entre los pocos miembros de Frito-Lay que respaldaron la historia de Montañez, se encuentra el ex director ejecutivo y presidente de Frito-Lay Norteamérica, Al Carey. A pesar de no poder explicar esta contradicción, comentó que el éxito de estos productos se debe a la energía de un líder tan carismático como Montañez.

Tras la investigación del LA Times, Montañez ha mantenido sus afirmaciones. Incluso agregó que no sabía lo que estaba ocurriendo en otras divisiones de la empresa y que no está cuestionando el trabajo realizado por Greenfeld.

En abril de 2020, la directora de marketing Rachel Ferdinand, en un video de CNBC sobre los productos Flamin’ Hot. Comentó que las ideas de Richard Montañez sobre el consumidor latino ayudaron a la empresa a establecer una comunicación acertada y agradeció su visión.

A pesar de que la película dirigida por Eva Longoria no esté basada en hechos reales. Su historia de superación y motivación llega más allá de las pantallas americanas.

Igual que los productos de Flamin’ Hot, que han cruzado fronteras y llegaron a nuestras estanterías. 

Nos preguntamos, ¿Qué pasará con Flamin’ Hot en España?

Visita su web:

cheetos.com

Fuente
LA TIMESWIKIPEDIAEATEREATER 2HISTORY OASISNPR
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